En España, publicaciones como el TBO o las aventuras de Mortadelo y Filemón no solo divirtieron a generaciones enteras, sino que además abrieron ventanas a mundos imaginarios donde la ciencia, aunque deformada por la comedia, se convertía en protagonista. Personajes como el profesor Bacterio, Franz de Copenhague o Tornasol demostraron que la curiosidad científica y el ingenio podían ser tan divertidos como educativos. Ahora, el CSIC ha organizado la exposición ‘La Ciencia de Mortadelo y Filemón’, que reside en Sevilla y va a recorrer España. Ágora le dedica un capítulo de ‘Ciencia y Cine’ a la ciencia de los agentes de la ‘TIA’, con Javier Millán y con la colaboración de Pura Fernández, vicepresidenta de Cultura Científica y Ciencia Ciudadana del CSIC.
En España, publicaciones como el TBO o las aventuras de Mortadelo y Filemón no solo divirtieron a generaciones enteras, sino que además abrieron ventanas a mundos imaginarios donde la ciencia, aunque deformada por la comedia, se convertía en protagonista. Personajes como el profesor Bacterio, Franz de Copenhague o Tornasol demostraron que la curiosidad científica y el ingenio podían ser tan divertidos como educativos. Ahora, el CSIC ha organizado la exposición ‘La Ciencia de Mortadelo y Filemón’, que reside en Sevilla y va a recorrer España. Ágora le dedica un capítulo de ‘Ciencia y Cine’ a la ciencia de los agentes de la ‘TIA’, con Javier Millán y con la colaboración de Pura Fernández, vicepresidenta de Cultura Científica y Ciencia Ciudadana del CSIC.