En un contexto de despoblación, Calanda rompe la dinámica y alcanza su cifra más alta de población con más de 4.000 habitantes. La llegada de nuevas familias y proyectos de vida, impulsada por iniciativas como “Vente a vivir a un pueblo”, refleja cómo algunos territorios logran atraer y fijar población.
En un contexto de despoblación, Calanda rompe la dinámica y alcanza su cifra más alta de población con más de 4.000 habitantes. La llegada de nuevas familias y proyectos de vida, impulsada por iniciativas como “Vente a vivir a un pueblo”, refleja cómo algunos territorios logran atraer y fijar población.