Grandes pasiones, amores imposibles, malentendidos, algunas pinceladas de sexo y sobre todo, personajes en los que uno, y sobre todo una, se pueda reencarnar. Son las claves de uno de los géneros que más vende en todo el mundo, la novela romántica. Un género que se reinventa para adaptarse a los tiempos pero que al mismo tiempo deja para la historia de la literatura grandes clásicos que nunca mueren. Hoy, en la torre de babel, hablamos de novela romántica y lo hacemos a través de dos autoras que nos proponen dos enfoques totalmente distintos. Sylvia Herrero, compañera de Aragón Televisión publica esta semana con Planeta una trilogía de lo que podríamos llamar romance contemporáneo. Historias del presente, cotidianas y corales con personajes prototípicos y una narración sencilla y efectiva. Helena Tur explora el suspense romántico en clave histórica, que bebe de las fuentes de la novela victoriana y presenta grandes heroínas y romance soñados. Y si Sylvia opto por la autopublicación, Helena ha publicado durante años con pseudónimo hasta que ambas se han convertido al mismo tiempo en apuestas editoriales de dos de los grandes sellos del país, Planeta y Plaza y Janés.
Grandes pasiones, amores imposibles, malentendidos, algunas pinceladas de sexo y sobre todo, personajes en los que uno, y sobre todo una, se pueda reencarnar. Son las claves de uno de los géneros que más vende en todo el mundo, la novela romántica. Un género que se reinventa para adaptarse a los tiempos pero que al mismo tiempo deja para la historia de la literatura grandes clásicos que nunca mueren. Hoy, en la torre de babel, hablamos de novela romántica y lo hacemos a través de dos autoras que nos proponen dos enfoques totalmente distintos. Sylvia Herrero, compañera de Aragón Televisión publica esta semana con Planeta una trilogía de lo que podríamos llamar romance contemporáneo. Historias del presente, cotidianas y corales con personajes prototípicos y una narración sencilla y efectiva. Helena Tur explora el suspense romántico en clave histórica, que bebe de las fuentes de la novela victoriana y presenta grandes heroínas y romance soñados. Y si Sylvia opto por la autopublicación, Helena ha publicado durante años con pseudónimo hasta que ambas se han convertido al mismo tiempo en apuestas editoriales de dos de los grandes sellos del país, Planeta y Plaza y Janés.