Filólogo de formación, actor, director de escena, crítico... Paco Ortega está ligado a la escena teatral desde hace muchos años pero ahora, por primera vez da el salto al otro lado y se estrena como dramaturgo con su primera obra, que también dirige en el teatro del mercado desde este jueves. El titulo, "No me jodas, por favor". El denominador común que preside el texto y la puesta en escena: "el infierno son los demás". La pregunta para el espectador: ¿Qué debemos hacer para dejar de ser el infierno, o por lo menos para no echar más carne en el asador? Hoy, en la Torre de Babel, PACO ORTEGA autor teatral. Sandra Araguas es investigadora en literatura y tradicion oral aragonesa. Ella afronta la titánica tarea de digitalizar y catalogar el archivo RAFAEL AYERBE, un hombre sorprendente, que a lo largo de dos décadas de trabajo recorriendo y documentando la cultura rural tradicional del Alto Aragón dejó a su muerte casi tres mil quinientas cintas de grabaciones. La familia las legó al Instituto de Estudios Altoaragoneses y ahora Sandra bucea en el legado para catalogar uno de los mayores archivos de tradición oral conservado en Aragón.
Filólogo de formación, actor, director de escena, crítico... Paco Ortega está ligado a la escena teatral desde hace muchos años pero ahora, por primera vez da el salto al otro lado y se estrena como dramaturgo con su primera obra, que también dirige en el teatro del mercado desde este jueves. El titulo, "No me jodas, por favor". El denominador común que preside el texto y la puesta en escena: "el infierno son los demás". La pregunta para el espectador: ¿Qué debemos hacer para dejar de ser el infierno, o por lo menos para no echar más carne en el asador? Hoy, en la Torre de Babel, PACO ORTEGA autor teatral. Sandra Araguas es investigadora en literatura y tradicion oral aragonesa. Ella afronta la titánica tarea de digitalizar y catalogar el archivo RAFAEL AYERBE, un hombre sorprendente, que a lo largo de dos décadas de trabajo recorriendo y documentando la cultura rural tradicional del Alto Aragón dejó a su muerte casi tres mil quinientas cintas de grabaciones. La familia las legó al Instituto de Estudios Altoaragoneses y ahora Sandra bucea en el legado para catalogar uno de los mayores archivos de tradición oral conservado en Aragón.